| Aikido en Sabadell por el Maestro Tamura |
| Esta entrevista fue publicada por la revista El Budoka en Julio- Agosto de 1987; autor J.J. Serra |
En un muro de Aikikai So Hombu una
caligrafía recuerda a los alumnos desde 1930, que las enseñanzas de quien imparte el
curso no representan más que una parte del Aikido. En Sabadell, del 16 al 19 de Abril,
más de un centenar de estudiantes de Aikido hemos tenido el privilegio de compartir otro
fragmento bajo la guía del maestro Tamura, uno de los pocos budokas de su nivel,Shihan
8º Dan, consagrado a la difusión de este arte entre los occidentales.
La Delegación Catalana de la A.E.T.AIKI ha sabido crear un
entorno y una organización que, gracias a su propio esfuerzo y al apoyo de diversas
instituciones, a facilitado ese estado de intensa concentración que requiere la práctica
del Aikido y la presencia de un gran maestro.El curso se estructuró en sesiones de tres
horas de duración, lo que permitió trabajar a fondo por temas. Se hizo especial
hincapié en la absorción del ataque y en la expansión del Ki o energía interna,
particularmente se insistió en el juego y proyección de la cadera ante ataque de yokomen
uchi.
El maestro Tamura recalcó hasta la saciedad la necesidad de trabajar
la base: la armonía con la fuerza que nos agrede; el wu wei de lo taoístas, ese no-hacer
en el sentido de no oponerse brutalmente, la aceptación inteligente del ataque en una
dinámica de yin-yang.
El maestro Tamura posee la difícil perfección de lo simple, la
inalterabilidad de lo flexible, la fluidez del agua en movimiento. Durante cuatro días
intentamos adquirir algo de eso convenientemente empapados en litros de sudor. Hay que
agradecer especialmente la presencia de practicantes de otras artes marciales que
atraídos por el prestigio del maestro tuvieron la amabilidad de acompañarnos. Asimismo
disfrutamos de la compañía de una nutrida representación francesa entre cuyos
miembros cabe destacar a Pierre Chassang, presidente de la Unión Europea de Aikido, cuyo
consejo y experiencia fueron de gran utilidad a todos.
Además de la práctica en sí, la organización del curso
dispuso diferentes actividades complementarias que ayudaron en mucho, tanto al aprendizaje
- proyección de películas sobre Aikido- como a reforzar los lazos de amistad entre
los participantes - excursiones, cena multitudinaria. En definitiva, el
nivel del Aikido continúa progresando entre nosotros, como bien se pudo comprobar durante
estos días, y seguirá haciéndolo en función del trabajo cotidiano y de la repetición
de oportunidades como esta de tener a nuestro alcance el mensaje de armonía universal del
fundador M. Ueshiba, de la mano de un gran maestro como Tamura Sensei.
ENTREVISTA CON SENSEI TAMURA
Una vez finalizado el curso de Sabadell, el maestro Tamura tuvo la amabilidad de acceder a ser entrevistado para El Budoka. Estas fueron sus palabras:
- ¿Cuál es el sentido del Do para un occidental?
- El significado literal de Do es camino; en las artes marciales utilizamos el
término Do (camino) para referirnos a llegar más allá en el campo de la espiritualidad.
Este Do ha de ser para todo el mundo en el sentido que cualquier persona que pueda hacer
este Do. Cuando hablamos de Do, Karate-Do, Aiki-Do, parece que hablemos de un Do muy
complicado, de un Do muy difícil de alcanzar. En mi opinión personal, aunque se suele
pintar el Do como algo muy complicado, tiene que ser de tal manera que sea fácil de
recorrer, que esté al alcance de todo el mundo. El Do de las Artes Marciales
enseña como hay que vivir, lo físico y lo espiritual.
-¿ Cuál es la importancia de la meditación, de los ejercicios de
respiración, de la purificación, etc., en Aiki-Do y en general en Do?
- Es una pregunta muy amplia para responderla de manera resumida. Como Budo,
necesitamos un entrenamiento físico que incluirá como factor muy importante la
respiración y la alimentación. El zazen es interesante conocerlo si quieres profundizar
en el aspecto espiritual. La necesidad de practicar zazen depende de cada persona; el
zazen es un camino y hay muchos caminos para llegar al mismo sitio, hay personas que
necesitan hacer zazen para llegar a esa meta y hay personas que no. Cada uno debe escoger
el camino que le vaya bien para alcanzarla. A través del zazen hay personas que llegan a
su meta espiritual, a través del Aikido también se puede conseguir. Pueden ser caminos
separados que pueden llevar al mismo lugar. Las necesidades de cada uno son muy
diferentes. Desde mi punto de vista personal opino que no hay nada mejor ni peor. Todo es
bueno; lo importante es escoger y sobre todo como aplicar lo que se escoge. Podemos
comparar con la alimentación: no existe una alimentación que sea ideal para todo el
mundo; hay personas que toleran mejor unas cosas y no otras. En el mundo de la
espiritualidad existen multitud de técnicas, meditación, yoga, respiración, etc., y a
cada persona le va una determinada y no otra; el do es personal, individual. Hay que
buscar y escoger. A partir de las cosas básicas indispensables - como en la
alimentación- que nadie puede rechazar, viene la elección y la combinación.
- ¿Opina que el Aiki-Do continúa por el mismo camino en el que le
dejó el fundador?
- Yo personalmente intento continuar con la enseñanza que recibí de Ueshiba y que
haya una relación entre eso y la enseñanza moderna. Intento mantenerla, y si actualmente
no la mantuviésemos, quizás en mi opinión, no deberíamos llamar Aiki-Do a este arte
marcial. Si queremos darle el nombre de Aiki-Do pero varía con relación al origen, la
filosofía, la técnica, etc. quizás habría que inventar un nombre nuevo. Para
llamarle Aiki-Do debe tener la enseñanza de Ueshiba; yo le llamo así porque creo que he
mantenido esa enseñanza.
- ¿Deberían enseñarse a los occidentales los aspectos religiosos
y filosóficos del Aiki-Do?
- Aunque haya religiosos que utilizasen esta técnica, el Aiki-Do no tiene nada
que ver con la religión en cuanto a enseñanza. Con respecto a la filosofía y teniendo
en cuenta los límites de una entrevista y la amplitud del tema, hay que decir que como
resultado de ser una actividad que tiene que ver con lo físico y lo espiritual unidos, la
filosofía que la sustenta y que expresa ese equilibrio es muy compleja. La medicina, por
dar mucha importancia al mundo físico, tiene una apariencia de gran profundidad; la
religión lo mismo en cuanto a lo espiritual, pero para mí unir estos dos mundos es mucho
más profundo que considerarlos por separado. La filosofía inherente al Aiki-Do, pues, es
más compleja. Como personas participamos del mundo material y del mundo espiritual; si no
lo hiciésemos no seríamos personas. Filosofar a la vista de eso es lo complicado.
- ¿Se puede enseñar el Aiki-Do con los sistemas de enseñanza
occidentales?
- Es difícil de contestar. Personalmente intento enseñar Aiki-Do, pero teniendo en
cuenta que cambia de lugar, la educación y la cultura, automáticamente el método de
enseñanza en buena lógica variará. Como Shihan debo de decir que lo más difícil es
poder transmitir algo tan profundamente oriental a una mentalidad occidental.
Constantemente estudio como hacerlo. Todos los profesores tratan de mantener incólumes
las enseñanzas que recibieron sin alterar su origen, pero incluso cuando se seguía el
sistema de alumno viviendo en casa del maestro, cada uno de ellos asimilaba de diferente
forma, cuanto más cuando la enseñanza sale del Japón. Mi trabajo ahora es ver como
hacer llegar esta enseñanza original a los europeos que entienden el sentido profundo del
Aiki-Do.
- ¿Qué tenemos que aprender los aikidokas modernos del antiguo
Aiki-Jutsu?
- Conocer el porqué de la transformación del Aiki-Jutsu en Aiki-Do por Ueshiba
es importante, pero esto no quiere decir que sea necesario saber, aprender o
practicar Aiki-Jutsu para hacer Aiki-Do. Para Ueshiba, el mismo que cambió el nombre, fue
un proceso interior, una experiencia propia, una inquietud que le llevó a esta decisión.
Ueshiba incluyó en el Aiki-Do lo más importante y necesario del Aiki-Jutsu. El nombre
cambió, la técnica cambió. Saber la historia del cambio es muy importante pero,
insisto, para hacer Aiki-Do no es necesario saber Aiki-Jutsu. Para Ueshiba no era
suficiente el Aiki-Jutsu; necesitaba algo más. El cambio pretendía evitar lo que de
negativo pudiera tener el Aiki-Jutsu. Lo podemos comparar con el progreso de la
civilización. No debemos vivir como hace cincuenta años para experimentar ciertas cosas.
Aprendiendo de la historia podemos deducir el sentido de aquella época y saber porqué
fue de aquella manera. Para llegar donde estamos ahora no debemos volver a vivir la misma
historia, sino que a partir de nuestro momento podemos progresar mucho más. No
necesitamos volver a la época del Aiki-Jutsu para llegar al Aiki-Do. Yo fui alumno de la
última época de Ueshiba y tuve la suerte de recibir su Aiki-Do más refinado, más
evolucionado; vi su culminación; por lo tanto, no tuve que experimentar el Budo del
Ueshiba joven. Seguramente si yo hubiera iniciado mi camino en el mismo momento y al mismo
nivel que Ueshiba no habría al punto que él llegó. Debemos dar gracias de poder
cosechar lo que ya está hecho y trabajar sobre eso; no tenemos que recomenzar desde el
principio para perfeccionarnos. Sería una pérdida de tiempo. Es importante saber como se
transformó el Aiki-Jutsu en Aiki-Do de la misma manera que es importante conocer la
historia del mundo.
- ¿Es conveniente haber practicado otras artes marciales
para el aikidoka?
- No tiene nada que ver si se practican otras artes marciales. Ayudan en
cuanto al mantenimiento de la forma física, la resistencia, la flexibilidad, etc., pero
lo más importante para hacer Aiki-Do es el planteamiento interior.
-¿ Por qué?
Porque el Aiki-Do comporta una actividad absolutamente diferente a la de las
otras artes marciales. Si uno no hace vacío interior si no se pone en blanco, va a costar
mucho aceptar el Aiki-Do. Si la persona que ha practicado otro arte marcial va con una
mentalidad cerrada, influida por otro conocimiento, estará en desventaja para aprender en
comparación con otra persona que haya entrado en blanco, aunque nunca haya pisado un
dojo. El Aiki-Do es un ejercicio de aceptación total, de no ir en contra. Recuerdo que un
día le preguntamos al maestro Ueshiba cuanto tiempo se necesita para aprender Aiki-Do.
Nos dijo que con tres días bastaba. Ante la estupefacción de todos aclaró: "Pero
hay que practicarlo toda la vida". Yo lo interpreto así: el Aiki-Do es técnicamente
sencillo porque nunca vas en contra, vas suavemente, ofreciendo. Captar esto puede
comportar tres días; hacerlo, vivirlo, toda una vida. Ueshiba a veces decía: "No
hay que hacer nada, te mueves así y el otro cae solo". Había llegado a la máxima
sencillez. Su dedicación de toda una vida se lo permitía. En la vida cotidiana es lo
mismo. Cuando Ueshiba se movía quizás tenía la sensación de no hacer nada, pero
una tercera persona que lo observara se maravillaría al contemplar un movimiento tan
armónico, tan estudiado, tan preciso, producto de años de esfuerzo. Cuanto más
desarrollado está el interior, la vida es más sencilla, la meta está mas cerca. En
el patinaje artístico, por ejemplo, es fácil amoldarse a la pareja tras un cierto
entrenamiento, pero en Aiki-Do no puedes preveer que ataque te hará una persona y sin
embargo hay que armonizase con ella. Necesita mucha práctica, trabajo y paciencia.
- ¿ Hasta que punto tienen importancia los atemis en Aiki-Do?
Es un aspecto que se da por sobreentendido pero no es objeto, en
general, de enseñanza particularizada.- En Aiki-Do hay atemis pero en la enseñanza
no los usamos porque interrumpen el movimiento y lo que necesitamos en la práctica es un
movimiento fluido; por eso se enseñan teóricamente pero no de hecho, para no frenar. En
realidad. Naturalmente sí que están. Cuando una persona se inicia en el Aiki-Do,
hasta que no aprende que las artes marciales no son para la pelea, hasta que no se mete
esa idea en la cabeza, no debemos enseñarle atemis. Otra razón es que el alumno se
distrae de otras cosas más importantes y se queda pendiente del atemi. No hay que
enseñar atemi hasta cierto nivel, pero obligatoriamente en cada movimiento de Aiki-Do
entra atemi.
- Otro aspecto del que no se habla es el Kiai; ¿nos puede
hablar sobre él?
- El Kiai es una cosa individual. En Aiki-Do es interior. Si lo
sacas pierdes la fuerza. Hay que guardarlo y conservar la energía interna. A pesar
de eso, en según qué momentos y según qué personas pueden exteriorizarlo. No hay
una regla que nos diga que en tal momento hay que hacer Kiai. De vez en cuando hay
que sacarlo; si ya se está practicando, el Kiai aparecerá solo, es algo que se aprende
sin una intención específica.
-Una última pregunta. ¿Que aconseja en cuanto a la expansión
del Ki?
- Practiquen Aiki-Do.
Pocas veces hemos tenido la oportunidad de acercarnos tanto al pensamiento de un gran maestro. Agradecemos esta deferencia e intentaremos extraer todo el provecho posible.